martes, 20 de octubre de 2020

MIL PALABRAS: Reseña de "Secuelas" de Grietas

Banda: Grietas
Disco: Secuelas
Año: 2020
Rating: 3 grietas

Secuelas es, sin dejo de ironía, el primer álbum de Grietas, un power trio de metal alternativo oriundo de Reconquista. “Secuelas” es un disco corto, que apenas sobrepasa la marca de los 36 minutos, pero tiene 10 temas comprimidos en este poco lapso.

  • El primer tema es MMXX y no hay mucho para decir al respecto: son treinta y ocho segundos de ruido de fondo caótico.
  • El primer tema de verdad es ¿Qué Pensás Hacer? y es un gran comienzo: enérgico y potente. Sin embargo, la mezcla traiciona a la banda, pues el bajo brilla por su ausencia y se forma un golfo gigante entre la batería y la(s) guitarra(s). El vocalista alterna entre voces duras (gritadas) y melódicas; ninguna de las voces es su fuerte, pero no suena mal ni desentona con la banda. El puente instrumental se extiende demasiado y canibaliza el espacio del solo. Sobre el final se arma una armonía vocal sencilla pero interesante.
  • Lo sigue Generación Z, que está mucho mejor mezclado. Es un tema rápido y directo, que –al menos en los versos– recuerda mucho a las bandas del viejo metal argentino; allí hay una decisión estética que contrasta tanto con el tema que están tratando como con el enfoque progresista que adoptan, en las antípodas de la escena del metal criollo.
  • El cuarto tema es el que da su nombre al disco, y resalta del resto porque tiene dos invitados: Fabricio Faccioli y Lian Gerbino –este último, además, quien mezcló el disco en Suecia. Uno pensaría que tener invitados internacionales le daría un cierto gravitas a la canción, pero la verdad es que no suena muy distinta a los temas anteriores.
  • Lo sigue Odisea, que es otro tema con aires a Hermética o Riff. Es un tema correcto, pero suena como si Grietas se contentase con tildar las casillas de lo que debe tener una buena canción de metal alternativo, como si estuviesen tocando el tema en piloto automático.
  • El sexto tema es M.U.D (sin el punto final, aparentemente). Este tema, y buena parte de los temas anteriores, parten con largas introducciones que, dado el género, bien podrían desembocar en un tema completamente instrumental; Grietas tiene la capacidad instrumental y compositiva –demostrada los arreglos en el tema anterior y el titular– para hacer al menos un tema instrumental que no sea tedioso, pero se resisten a pisar el palito (aunque véase más abajo, “Anhelo”). Y este crítico, incluso sin ser alguien que disfrute el rock instrumental, no puede dejar de preguntarse: ¿por qué? A veces hay que preguntarse qué sentido tiene llenar todos los temas con las mismas dos voces, sobre todo en un tema como M.U.D, donde –aparentemente sin contexto– alguien se pregunta dónde estará su padre; yo quisiera saber dónde estaba el mío para decirme que no me dedicase a la crítica musical.
  • Sigue Mil Enemigos, que parte exactamente donde dejó M.U.D y podría tranquilamente ser el mismo tema. Sin embargo, parece hablar de otra cosa, aunque –y esto es un patrón común a todo el disco– cuesta entender exactamente qué mensaje tiene Grietas. Mil Enemigos tiene, eso sí, la mejor letra del disco desde un punto de vista estrictamente métrico, y el puente es lo más distinto que tiene el disco: de Hermética, Grietas pasa a canalizar una versión ultrapesada de Los Redondos por unos instantes. Es refrescante y distinto a cualquier cosa que ofrezcan las otras bandas argentinas de metal alternativo; lamentablemente (o no, según los gustos de quien lo escuche), sólo dura unos segundos.
  • A continuación suena Rencor, que –confusamente– abre hablando de “mil infiernos”. El resto del tema es bastante similar a sus antecesores, salvo por dos detalles salvadores: la omisión del estribillo melódico, que ya sonaba a clisé, y el puente con cuerdas instrumentales (seguramente un sintetizador). Suma puntos que el cantante critique a su interlocutor como “de cartón”.
  • El penúltimo tema es Anhelo, y es un tema acústico, tranquilo e instrumental. Es bueno que hayan decidido incluir una canción de esta naturaleza, pero la elección de este arreglo es errada en opinión de este crítico; también lo es la ubicación en el disco, casi cerrándolo, después de muchos temas que suenan muy similares a sí mismos.
  • El último tema es “Alba”, y también es acústico; hasta suenan cuerdas en el arreglo. Su inclusión aquí, a modo de cierre, hace aún menos comprensible la ubicación del tema anterior.
  • Phoebe, actualmente en rehabilitación de fideos

En conclusión, Secuelas es un disco correcto. Grietas amenaza en algunos momentos con salirse de los Cánones Establecidos del Metal Alternativo, pero su dogmatismo es más fuerte y rápidamente los encauza en los clisés del género. El álbum tiene un par de puntos altos y no tiene, a decir verdad, puntos bajos –salvo la masterización del primer tema–, pero en general se mantiene como una meseta, en donde los temas son apenas distinguibles unos de otros y donde, con un par de honrosas excepciones, es posible determinar la composición de cada canción antes siquiera de escucharla.