|
Banda: The Smashing Pumpkins |
| Disco: CYR | |
| Año: 2020 | |
| Rating: 3 zapallos aplastados |
Los Smashing Pumpkins son una banda oriunda de Chicago, y una de las agrupaciones más influyentes del rock noventero estadounidense. Su líder, fundador y único miembro estable es Billy Corgan; actualmente lo acompaña su secuaz en casi todos sus proyectos musicales –incluyendo la mayor parte de la historia de SP–, Jimmy Chamberlin; el guitarrista James Iha –miembro fundador de la banda también, pero quien estuvo alejado durante décadas– y Jeff Schroeder, a la postre el miembro con menos años en la formación.
A pesar de ser considerados como una banda de rock alternativo, CYR, álbum lanzado a fines de noviembre, es ya su segunda incursión en el synth-pop, y a priori rememora a los discos solistas de Corgan o a su álbum Adore, lanzado en la etapa más turbulenta de la banda a fines de los 90. El giro hacia lo electrónico se dio, en ese momento, por circunstancias externas: Chamberlin había sido expulsado de la banda por su consumo de drogas, y sin el baterista les sería muy difícil replicar el rock que venían haciendo. Esta vez sí cuentan con el baterista; dada su presencia y la de Iha, quizás una comparación más apta sería con el disco que cerró la primera iteración de los Pumpkins, Machina.
Un detalle más: CYR tiene veinte –20– canciones. Es un disco largo, difícil de comprimir en mil palabras. Pero lo roeremos todo lo posible.
- La primera canción es The Colour (sic) of Love, primer single (junto con el tema titular). Es un tema alegre, movido, casi bailable; muy distinto a lo que venía haciendo SP, pero funciona bien.
- Lo sigue Confessions of a Dopamine Addict, segundo single. Es un tema algo más melancólico que el anterior, con un aire de trip hop, género para el cual no funciona realmente la voz de Corgan.
- El tercer tema es el titular Cyr. Atmosféricamente está en algún punto intermedio entre los dos temas anteriores: movido, pero más lento; ni eufórico ni triste, sino contemplativo.
- A continuación, suena Dulcet in E. Es un tema que podría ser de folk, de no ser por los sintetizadores. Interesante, aunque a veces es difícil distinguirlo del tema anterior o el siguiente.
- Lo sigue Wrath, que no suena como su título (ira). Olvidable
- La sexta canción es Ramona, que abandona momentáneamente los sintetizadores y abre con una guitarra acústica. Es una baladita simpática, incluso cuando vuelve al synth-pop.
- La siguiente canción tiene el sugerente título de Anno Satana. Empero, no tiene nada que ver con –por nombrar una– la canción de Emperor, sino que es otro tema muy parecido a los anteriores de este disco.
- El octavo tema es Birch Grove. Está armado como la canción más popera del año, y sólo la voz nasal de Corgan delata la procedencia del tema.
- A continuación, suena Wyttch. Es, quizás, el primer tema con guitarras distorsionadas y, hasta ahora, el que más se acerca a los Pumpkins de antaño. Es también el tema más pesado y, me atrevo a decir, el mejor de lo que va de disco.
- Cierra la primera mitad del álbum Starrcraft (sic). Como los Zergs del videojuego (casi) homónimo, replica y repite lo de las otras canciones.
- El tema siguiente es Purple Blood. Es un tema pesado, oscuro, industrial, que se abre en el estribillo. Bien logrado.
- El duodécimo tema, allí por donde otros discos estarían cerrando, es el irónicamente llamado Save Your Tears. Es un tema olvidable.
- Lo sigue Telegenix, otra canción que tira un poco hacia lo oscuro. Sin embargo, es bastante tibia en ese aspecto. De relleno.
- Luego suena Black Forest, Black Hills. Comparado a los temas anteriores, es mucho más interesante; el bajo suena fuerte al comienzo y le imprime un sentido de urgencia. Con 4:42, es el tema más largo, y pese a no ser demasiado tiempo, se nota –para bien y para mal.
- La canción siguiente es Adrennalynne (sic). Es una canción que incita a moverse en su verso y cambia a un estribillo con aires de grandeza –cambio que resulta un error.
- El décimosexto tema es Haunted. Otro tema de relleno.
- Tras este tema, suena The Hidden Sun, tema que hubieran hecho bien en esconder también.
- El antepenúltimo tema es Schaudenfreud. Es un poco mejor que los temas anteriores, pero es de todos modos prescindible.
- El penúltimo tema es Tyger, Tyger (sic). Es un tema divertido, lo suficientemente distinto de los anteriores para rescatar. La vocecita del puente es muy pegajosa.
- Cierra el álbum Minerva. El tema rememora, además de a la diosa griega, a un single de Deftones –y palidece en comparación. Es un cierre alegre, pero cuesta tomárselo en serio por más que el estribillo trate de darle más complejidad emocional.
En conclusión, con 72 minutos y medio de duración, Cyr es demasiado largo. Podrían recortarse cuatro o cinco temas de relleno tranquilamente. Esto no quiere decir que sea un mal disco; tiene algunas buenas ideas y, crucialmente, mantiene una consistencia a lo largo de sus veinte canciones. Hay temas olvidables, sí, pero ninguno amerita saltárselo. Es, en suma, un buen disco para poner de fondo mientras uno hace otra cosa.